El 20 de octubre de 1944, hace 76 años dio inicio una Revolución en Guatemala que cambiaria la vida de todos los guatemaltecos. La Revolución de de Octubre en Guatemala. Estudiantes, Militares, Trabajadores y una Sociedad cansada de la represión y la injusticia social derrocaron al Gobierno.
La historia de Guatemala está constituida por momentos que a la vez se han convertido en detonadores de procesos que, como en los eventos englobados en la Revolución del 20 de Octubre de 1944, constituyen un marco fundamental en la construcción republicana del país. Esta serie de eventos, supusieron el despegue político, económico, jurídico y cultural de una ciudadanía que presionó por medio de diversos mecanismos participativos para que el Estado guatemalteco ensanchara su base social y delineara los fundamentos de proyecto de nación a tono con los requerimientos democratizadores que demandaba una situación por el fin de la II Guerra Mundial con la victoria de los países aliados.
Al cumplirse 76 años de aquella gesta que le hizo un lugar en la Historia, Guatemala sigue reclamando su lugar en el mundo de hoy, la democratización de las formas de organización social pasan por el inaplazable y por la profundización del sentido de pertenencia y de compromiso con un mejor país, en una región que, en consonancia, sigue apostando por un presente constructivo y un futuro digno.
El contexto que precedió la Revolución de Octubre se había caracterizado por una sucesión de gobiernos tiránicos; esta determinado por el acaparamiento de tierra en manos de pocas personas y la explotación laboral, situaciones originadas desde la época colonial.
Ambos gobernantes privilegiaban los intereses extranjero por encima de los nacionales, de manera que la empresa se apropiaba de las mejores tierras para el cultivo del banano y otros productos, especulaba con los precios de producción y exportación para obtener las mayores ganancias posibles y determinaban las tarifas para el uso de muelles y ferrocarriles.
El inicio de la Revolución
Posteriormente, durante el siglo XX, las precarias condiciones de los pequeños y medianos agricultores se intensificaron con los monopolios de la United Fruit Company (UFCO), permitidos por las dictaduras de Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico.
La UFCO tendría el dominio de Guatemala a partir del monopolio de la producción y explotación del banano, así como del transporte. La primera concesión de tierra a la empresa la realizó Manuel Estrada Cabrera en 1901. Según Galich en 2015, En años posteriores, la frutera fue incrementando sus beneficios, ejemplo de ello es que, en 1904, se estableció en un contrato que la empresa tuviera la propiedad del ferrocarril del Atlántico, el muelle de Puerto Barrios, líneas telegráficas y el ferrocarril del sur con exclusividad para explotar vías férreas dentro de 20 millas a ambos lados de la línea. Entre otras ventajas con las que contaba la frutera estaba la exención de cargas, impuestos y multas.
En 1908, Estrada Cabrera continuó su servilismo hacia la UFCO, que buscaba apropiarse de la red ferrocarrilera centroamericana. Mediante un contrato establecido en ese año, la frutera se comprometía a construir vías férreas hacia El Salvador. La ferrocarrilera estadounidense se fusionó con la ferrocarrilera guatemalteca sudoccidental, Guatemala Central Railway Company.
Finalmente la empresa fue nombrada International Railways of Central America (IRCA), con lo cual adquirió el monopolio total del ferrocarril en Guatemala y también del transporte salvadoreño.
El Régimen de Jorge Ubico
El régimen del General Ubico, en el periodo comprendido entre 1931 - 1944. Ubico extendió los contratos con la empresa bananera United Fruit Company (UFCO), avalando las drásticas reducciones salariales e imponiendo el trabajo obligatorio y no renumerado en la construcción de carreteras. Un régimen oligárquico y autoritario, basado en el principio de que el orden y la estabilidad pública eran indispensables para el desarrollo económico, cuyo núcleo de poder eran los terratenientes, finqueros y los militares.
Ubico, impuso el silencio a sus críticos, prohibió el uso de palabras como: obrero o sindicato. Se vio obligado, por las crecientes manifestaciones anti oligárquicas y anti dictatoriales, a renunciar el 1 de julio de 1944.
Ubico sustituyó esa práctica por el Decreto 1995, en el que instauraba la Ley de Vagancia y el Libreto de Jornaleros. Así, los agricultores debían dar una constancia a su capataz de que por semana cumplían determinada cantidad de jornales; si no lo hacían, estaban condenados a prisión y multas.
Ubico fue sustituido por un triunvirato militar integrado por los generales Federico Ponce Vaides, Eduardo Villagrán y Buenventura Pineda, que sólo duró 48 horas, asumiendo la presidencia Ponce Vaides, por un periodo de 108 días, impuesto por los militares que ocuparon con tropas el Congreso el día 3 de julio. Ese día, un militar diferente, lleno de indignación y rabia, abandonó el recinto, se trataba de Jacobo Árbenz Guzmán, que renunció al ejército para dedicarse a trabajar por el derrocamiento de Vaides.
Revolución de Octubre
Antes del 20 de octubre de 1944 ocurrió una serie de sucesos sociales que se opusieron a las medidas represivas de Jorge Ubico y Federico Ponce Vaides. Esa fecha conmemora los ideales de los dirigentes militares, cívicos y estudiantiles que instauraron la democracia a través de los gobiernos de Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz Guzmán.
La unión de distintos sectores en un solo bloque contra los desmanes dictatoriales permitió fortalecer a la población para pedir la renuncia de Ubico y derrocar a su sucesor, Federico Ponce Vaides. La juventud universitaria, durante la dictadura de Ubico, había sido fuertemente agredida. Sin embargo, en 1944, se empoderó para demandar al gobierno cambios académicos y sociales. Además de exigir reformas en la universidad, los estudiantes pronto tuvieron la valentía de expresar el sentir de la sociedad en rechazo a la dictadura, mediante la organización de manifestaciones.
Virgilio en 2014, “Los estudiantes no solamente habían dado el chispazo para que los acontecimientos se desencadenaran, sino regaron con su sangre y su lucha el surgimiento de un nuevo proceso político-social cargado de esperanzas e ilusiones”, afirma Virgilio Álvarez.
Universidad de San Carlos de Guatemala y la Revolución de Octubre
Antes del 20 de octubre de 1944 ocurrió una serie de sucesos sociales que se opusieron a las medidas represivas de Jorge Ubico y Federico Ponce Vaides. Esa fecha conmemora los ideales de los dirigentes militares, cívicos y estudiantiles que instauraron la democracia a través de los gobiernos de Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz Guzmán.
La unión de distintos sectores en un solo bloque contra los desmanes dictatoriales permitió fortalecer a la población para pedir la renuncia de Ubico y derrocar a su sucesor, Federico Ponce Vaides.
El 21 de Junio de 1944 se celebra la Asamblea General de Estudiantes Universitarios en el Paraninfo. En dicha asamblea propuso una huelga general si el presidente no renunciaba. Posteriormente, las manifestaciones del 25 de junio fueron reprimidas por la caballería, durante está manifestación ocurre la muerte de la profesora Maria Chinchilla Recinos. Con la muerte de la profesora inicia un descontento y la presión popular causó efecto, culminando con la renuncia de Ubico el 1 de julio.
Estudiantes universitarios y maestros formaron el Frente Popular Libertador y el Partido Renovación Nacional. Los trabajadores se organizaron, exigiendo principalmente el aumento de salarios. Se promovieron las huelgas en las plantaciones de la UFCO. Ponce Vaides contestó primero con amenazas, luego encarcelando y desterrando a ciudadanos. Entonces, esto fue visto como el intento del presidente de mantenerse en el poder. La madrugada del 20 de octubre se inició la acción armada de pequeños grupos militares que recibieron apoyo de la población, quienes llegaron a la Guardia de Honor a recibir armas. Después de 16 horas de combates, fue derrocado el gobierno, de 108 días, de Ponce Vaides.
Derrocamiento de Federico Ponce Vaides.
Los resabios dictatoriales se negaban a desaparecer. Después de la renuncia de Ubico, un triunvirato militar tomó el poder y eligió como presidente provisorio a Federico Ponce Vaides en sesión del 4 de julio de 1944, quien buscaba perpetuarse en el cargo, al igual que su antecesor.
Durante julio los sancarlistas requirieron mediante un documento demandas académicas y sociales, como la autonomía universitaria y el cumplimiento de los derechos de la población. Los requerimientos nunca fueron atendidos y el gobernante empezó a ejecutar acciones violentas. Varios dirigentes revolucionarios fueron víctimas de represión policial, exilio y encarcelamiento.
Contra la nueva dictadura se estaba articulando un grupo de militares y estudiantes revolucionarios. El 20 de octubre de 1944 se produjeron levantamientos armados en distintos puntos de la ciudad, el Palacio Nacional, el Castillo de Matamoros y el Castillo de San José.
Tras horas de combate, los defensores del gobierno se rindieron. Después del derrocamiento de Federico Ponce Vaides, la Junta Revolucionaria, conformada por Jacobo Árbenz Guzmán, Francisco Javier Arana y Jorge Toriello Garrido dirigió el país del 20 de octubre de 1944 al 15 de marzo de 1945.
Las primeras elecciones libres y transparentes
Esta Junta tuvo como tareas la de restablecer el orden y organizar las que serían las primeras elecciones democráticas en la historia de Guatemala que se llevaron a cabo entre el 17 y 19 de diciembre de 1944 en Guatemala. Fueron las primeras elecciones en las cuales se permitió el voto femenino, y de las personas iletradas. Las elecciones fueron ganadas por Juan José Arévalo Bermejo, con 86.25% de los votos.
El Dr. Arévalo fue postulado por el Partido Renovación Nacional (PNR) el cual llegaría a convertirse en el Frente Unido de Partidos Populares Arevalistas (FUPA) por medio de una coalición para participar en las elecciones de diciembre de 1944. Árbenz, como Ministro de Defensa, fue un pilar para afrontar más de treinta complots de la derecha oligárquica, que alarmada por el empuje reformista del proceso revolucionario (Código de Trabajo, decretado en 1947, el Seguro Social, en 1948, y en obras de alguna significación en el orden economico, politico, asistencial, educativo y cultural).
En febrero de 1950 inició la campaña electoral de Árbenz, postulado por la Unidad Nacional. En cada mitin era recibido por centenares de simpatizantes que coreaban las consignas de: “¡Viva el presidente Árbenz” y “¡Por la Patria y la Revolución en Guatemala!”
La propuesta de Árbenz, expresada a lo largo de su campaña, en mitines y entrevistas, era convertir a Guatemala, de un país dependentiente y de economía semicolonial, a un país económicamente independiente, transformar la economía para elevar, lo máximo posible, el nivel de vida de las grandes masas del pueblo. Árbenz hizo suyo el mensaje que legó Bolívar en la Carta de Jamaica, y abrazó la causa del campesinado.
El tema frecuente en la prensa nacional e internacional era la Reforma Agraria. Efectivamente, en ese entonces, un diagnóstico sobre la tenencia de la tierra documentó que el 2,3 % de la población era propietaria del 72 % del suelo, lo que contrastaba notablemente con el 9 % que ocupaba el 76 % de la población guatemalteca. Para Árbenz, era un compromiso indeclinable, promover una distribución más ecuánime. En una entrevista afirmó que: “Guatemala sólo está luchando por su progreso, económico, por su soberanía y por su independencia” y cuando le insistían en tildarlo de “izquierdista”, contestó: “Para un país como Guatemala, castigado por más de una centuria de dictaduras feudales, atrasado económica, social, cultural y políticamente, se es de extrema izquierda con sólo aspirar a una vida decente y democrática”.
Referencias Bibliograficas:
Álvarez Aragón, Virgilio. (2014). Conventos, aulas y trincheras, volumen I. Guatemala: Editorial Universitaria, C. A.
Cazali, A. (2010). Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala: época republicana (1821-1994). Guatemala: Editorial Universitaria, C. A.
Galich, M. (2015). Por qué lucha Guatemala. Guatemala: Editorial Catafixia, C.A.
García, R. (2012). La Revolución Guatemalteca y el legado del Presidente Arbenz. Anuario de estudios Centroamerica, Universidad de Costa Rica: 38(1): 41-78.

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